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DERRAMES PLEURALES.

 

Clasificación.

 

Un derrame pleural es la presencia de líquido en la cavidad pleural. En función de sus parámetros bioquímicos podemos diferenciar dos grupos, trasudados y exudados.

 

-Trasudados: el derrame tiene un contenido bajo en proteínas y también baja densidad. Aparece en patologías como la insuficiencia cardiaca congestiva (que es la causa más frecuente), la cirrosis y el síndrome nefrótico entre otros. La localización es más frecuente en el lado derecho.

 

-Exudados: su contenido en proteínas y su densidad son mayores. Las causas más frecuentes son:

-Infecciones pulmonares: derrames asociados a  neumonías que con frecuencia se encuentran contaminados. Pueden evolucionar a empiema.

-Infecciones abdominales: como los observados en pancreatitis y en abscesos subfrénicos.

-Derrames pleurales malignos: los implantes tumorales son frecuentes en la pleura, bien por tumores próximos como el cáncer de pulmón o el mesotelioma pleural maligno, o por tumores de otros lugares del organismo como los de colon o mama.

 

Su tratamiento inicial es la colocación de un drenaje torácico, habitualmente bajo anestesia local, que se conecta a un sistema de aspiración hasta la evacuación de todo el derrame.

 

A veces es necesario realizar una videotoracoscopia para poder llegar a un diagnóstico en el caso de sospecha de derrame maligno. Si se confirma, puede ser necesario la introducción de una sustancia en la cavidad pleural para favorecer adherencias intentando evitar que se reproduzca el derrame; este procedimiento se llama pleurodesis.

 

Empiema pleural.

 

Cuando un derrame pleural se contamina por gérmenes, si no se trata convenientemente, puede convertirse en una bolsa de pus, que es como se define un empiema pleural. Con mayor frecuencia se origina por infecciones pulmonares.

 

Es común que este tipo de derrames se presente en varias bolsas separadas o con tabiques en su interior, lo que dificulta su tratamiento inicial, que es la evacuación de la colección purulenta con un drenaje torácico. De hecho a veces resulta difícil colocar el tubo de tórax y se precisa guía con ecografía.

Una vez evacuada la mayor parte del pus suele ser conveniente realizar una pleurofibrinolisis con urokinasa para terminar de limpiar la cavidad pleural. Es excepcional que se precise un tratamiento quirurgico videotoracoscópico o por toracotomía.

Bibliografía.

 

Normativa SEPAR. Diagnóstico y tratamiento del derrame pleural. Villena V, Ferrer J, Hernández L , de Pablo A, Pérez Rodríguez E, Rodríguez Panadero F, Romero S, Salvatierra A, Valdés L. Arch Bronconeumol 2006;42(7):349-72.